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Lyon
Lyon, ubicada entre los ríos Ródano y Saona en el suroeste de Francia, es sinónimo de la industria de la seda, la resistencia francesa y la "capital gastronómica del mundo".
Desde tiempos inmemoriales ha sido una parada tradicional, ya que se encuentra en una encrucijada de Europa que conduce, por un lado a los Alpes y las estaciones de esquí, y por el otro al Mediterráneo y sus playas.
Sus excepcionales museos de arte, una vida cultural dinámica, vibrante vida nocturna y buenos bares - por no mencionar una notable universidad y próspera zona comercial – le dan a la ciudad un aire distintivamente sofisticado.
Aunque como destino turístico sigue siendo relativamente desconocido, el centro de la ciudad es un impresionante tesoro escondido. Zonas verdes, senderos sobre la ribera y un pueblo histórico lo suficientemente valioso para ser incluido en la lista del Patrimonio Mundial, garantizan unas vacaciones excepcionales.
¡Y aún no hemos mencionado la fantástica gastronomía! Lyon es la capital culinaria de Francia; pero también es conocida por su luminosidad. Edificios y fuentes están bellamente iluminados por la noche, recreando un ambiente mágico de leve bruma y luminosos tintes anaranjados.
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Ya en la ciudad, podríamos decir que es un lugar sucio, extenso, rápido y sexy como París después de un fin de semana excepcionalmente duro.
Además de una bella arquitectura renacentista, Lyon tiene una pujante escena artística, una casa de ópera de calidad, un montón de museos y monumentos, tiendas excelentes y, lo mejor de todo, verdaderas mesas gourmet en el país.
Si bien los distritos están ordenadamente numerados y se subdividen en cuatro partes, Lyon y sus dos ríos, 28 puentes y numerosos cerros pueden ser difíciles de recorrer.
El centro, o Presqu'lle, es una estrecha franja de tierra donde convergen el Saona y el Ródano. Al oeste se encuentra Vieux Lyon, y al este la Rive Gauche y los distritos de negocios.
Hay una influencia florentina alrededor de Vieux Lyon, ahora declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus estrechas calles empedradas, con bares moda y boutiques, esconden pasillos que una vez fueron utilizados por los trabajadores de la seda y, más tarde, por la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.
La Catedral de St-Jean, en la rue St-Jean, es uno de los lugares más bellos de Lyon. No solo es la más antigua, sino que además es un enorme y muy impresionante edificio gótico del siglo XVI, con hermosas fuentes y un reloj astrológico.
Luego tomamos el funicular, en la rue l'Antiquaille, hacia la histórica Basílica de Notre-Dame de Fourvière, coronada por torres dobles. También en el casco antiguo encontramos un anfiteatro romano.
En el centro se encuentra el grandioso Bellecour, con su estatua ecuestre de Luis XIV, así como edificios amplios y elegantes tiendas. Junto al Ayuntamiento no dejes de visitar la Ópera Nacional de Lyon, un edificio del siglo XVIII con un extenso techo de vidrio de Jean Nouvel, que por la noche emite un resplandor púrpura.
La Croix-Rousse es el centro histórico de la industria de la seda, ahora repleto de atractivas tiendas y restaurantes, con la Maison des Canuts proporcionando una buena introducción al comercio de la seda.
Si el tiempo te lo permite, dedica un día a visitar Perouges, una aldea medieval de tejedores donde se filmó la versión de Richard Lester de la película “Los tres mosqueteros”.
Luego sumérgete en el pequeño, pintoresco y animado mundo de los restaurantes tradicionales, los bouchons. Sus menús exhiben todas las especialidades de los mercados locales y los platos tradicionales de Lyon.
Pero la ciudad es también la capital de la haute cuisine. El maestro indiscutible de la cocina francesa, Paul Bocuse tiene su restaurante por el Saona, mientras nuevos chefs rebosantes de talento desarrollan una exquisita y refinada cocina creativa.
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